Cómo funciona el concurso-oposición de Secundaria: las dos fases, cuánto pesa cada una, la fase de prácticas y cómo se calcula la nota final para conseguir plaza.

El concurso-oposición de Secundaria explicado paso a paso
Actualizado: junio 2026 · Por María, equipo pedagógico de Selvia
El acceso a la función pública docente de Secundaria se hace por concurso-oposición, regulado por el Real Decreto 276/2007. Tiene dos fases que cuentan para la nota: la oposición (los exámenes) y el concurso (tus méritos). En el sistema ordinario, la oposición pondera dos tercios (≈66,67%) y el concurso un tercio (≈33,33%). Quien supera el proceso y queda dentro del número de plazas pasa una fase de prácticas antes de ser funcionario de carrera.
Mucha gente prepara las oposiciones pensando solo en el examen. Estudia el temario, ensaya la programación y se olvida de que la nota final no sale solo de ahí. El concurso-oposición es un sistema con varias piezas, y entender cómo encajan te dice dónde merece la pena poner el esfuerzo. Vamos por partes.
Qué significa concurso-oposición
Son dos procesos en uno. La oposición es la parte de examen: demuestras ante un tribunal que dominas tu especialidad y que sabes enseñarla. El concurso es la valoración de tus méritos: lo que ya traes hecho cuando te presentas, como la experiencia docente o la formación. Ninguna de las dos sustituye a la otra. Apruebas la oposición y, además, sumas los puntos del concurso.
La nota global se calcula ponderando las dos fases. En el sistema ordinario que regula el Real Decreto 276/2007, la fase de oposición supone dos tercios de la nota y la fase de concurso un tercio. Ese reparto es el que ordena a todos los aspirantes y decide quién entra en las plazas convocadas.
La fase de oposición: los exámenes
Es la parte eliminatoria y la que más pesa. Se divide en dos pruebas.
La prueba de conocimientos tiene a su vez dos ejercicios. El primero es un supuesto práctico, donde resuelves un caso concreto de tu especialidad. El segundo es el desarrollo por escrito de un tema, elegido por sorteo entre las bolas que salen del temario oficial. El práctico mide si sabes aplicar lo que estudias; el tema mide cuánto contenido dominas.
La prueba de aptitud pedagógica es la parte oral. Aquí presentas y defiendes tu programación didáctica ante el tribunal, y expones una unidad didáctica. No basta con haberlas redactado bien: tienes que sostenerlas en voz alta y responder a lo que el tribunal te pregunte. Es la prueba donde más se nota la preparación real frente a la teoría memorizada.
La fase de concurso: lo que ya traes hecho
Aquí no hay examen. El tribunal valora tu currículo según un baremo oficial que cada convocatoria publica. Los apartados habituales son la experiencia docente previa, el expediente académico, otras titulaciones y, en muchas convocatorias, el dominio acreditado de idiomas con nivel C1 o C2.
La experiencia docente suele ser el apartado que más puntúa. Por eso quien lleva años de interinidad parte con ventaja frente a quien se presenta por primera vez. No es injusto ni casual: el sistema premia el tiempo ya trabajado en el aula. Si todavía no tienes experiencia, conviene fijarse en los méritos que sí puedes ir sumando con tiempo, como cursos de formación o certificados de idioma, porque no se consiguen de un día para otro.
Cómo se calcula la nota final
Una vez tienes la nota de la oposición y la del concurso, se aplica la ponderación: dos tercios la oposición, un tercio el concurso. El resultado es tu puntuación global. Con esa puntuación se ordena a todos los aspirantes de mayor a menor.
A partir de ahí, el corte es sencillo de entender: entran quienes ocupan un número de orden igual o inferior al total de plazas convocadas. Si una especialidad saca 50 plazas, las consiguen las 50 personas con mejor nota global. De ahí que dos opositoras con el mismo examen puedan acabar en lados distintos del corte: el concurso desempata.
La fase de prácticas: el último paso
Aprobar y entrar en las plazas no te convierte todavía en funcionario de carrera. Antes hay una fase de prácticas. Los seleccionados son nombrados funcionarios en prácticas y se les asigna un destino para realizarlas.
Este periodo de docencia en centros públicos se hace con la tutoría de profesorado con experiencia, dura más de un trimestre y como máximo un curso escolar, y puede incluir cursos de formación. Al superar la evaluación de esta fase, pasas a ser funcionario de carrera. Es una formalidad para la mayoría, pero conviene saber que existe y que cuenta.
Qué implica todo esto para tu preparación
Entender el sistema cambia las prioridades. Si la oposición pondera dos tercios de la nota, ahí está el grueso del trabajo, sobre todo en el supuesto práctico y en la defensa oral, que son las partes donde el tribunal distingue mejor entre candidatos. Pero el tercio del concurso no se improvisa: los méritos que suman puntos se construyen con meses o años de antelación.
La lectura honesta es que el concurso-oposición premia a quien combina dos cosas: una preparación sólida del examen y una estrategia de méritos pensada con tiempo. No es solo cuánto estudias la semana antes, es cómo has organizado los dos o tres años previos.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto pesa la oposición y cuánto el concurso?
En el sistema ordinario regulado por el Real Decreto 276/2007, la fase de oposición pondera dos tercios de la nota global (≈66,67%) y la fase de concurso un tercio (≈33,33%). Cada convocatoria concreta los apartados del baremo, pero ese reparto entre fases es el de referencia.
¿Qué es la fase de prácticas en las oposiciones de Secundaria?
Es el periodo de docencia tutorizada que realizan los seleccionados antes de ser funcionarios de carrera. Se nombra al aspirante funcionario en prácticas, dura más de un trimestre y como máximo un curso escolar, y puede incluir formación. Al superarla, se obtiene la condición de funcionario de carrera.
¿Cómo se decide quién consigue plaza?
Se ordena a todos los aspirantes por su nota global (oposición más concurso ponderados). Consiguen plaza quienes tienen un número de orden igual o inferior al total de plazas convocadas en su especialidad.
¿La experiencia como interino cuenta mucho?
La experiencia docente previa suele ser el apartado que más puntúa en la fase de concurso, según el baremo de cada convocatoria. No garantiza la plaza, pero puede ser decisiva en el desempate frente a candidatos con un examen similar.
¿Puedo presentarme si no tengo experiencia docente?
Sí. La experiencia suma en el concurso, pero no es un requisito para presentarse. Cumpliendo la titulación y el resto de requisitos generales puedes opositar, y compensar la falta de experiencia con una nota alta en la fase de oposición.
En Selvia preparamos las oposiciones de Secundaria contigo de forma individual, sin masificación. Te ayudamos a clavar las dos pruebas de la oposición y a planificar los méritos del concurso con tiempo.