¿Sabías que subrayar y releer son las técnicas de estudio menos eficaces? Descubre las técnicas de alta utilidad (active recall y espaciado) para dominar tu oposición de Magisterio y asegurar tu plaza.
Si estás preparando las oposiciones de Primaria o Infantil, el tiempo es tu moneda más valiosa. Por eso, dedicar horas a una técnica que no funciona es, literalmente, tirar tu plaza a la basura. A veces nos sentimos productivos porque llenamos folios de colores, pero... ¿se está quedando eso en tu memoria a largo plazo?
Hoy vamos a poner orden. Basándonos en el famoso estudio de Dunlosky y las evidencias de la neuroeducación actual, clasificamos las técnicas de estudio en tres niveles. Prepárate, porque lo que siempre has hecho podría estar en la lista de "baja utilidad".
1. ¿Cómo medimos qué técnica es mejor?
Para clasificar estas herramientas, los investigadores no preguntan "qué te gusta más", sino qué técnica funciona mejor bajo tres criterios:
Generalización: ¿Funciona para diferentes temas (leyes, psicología, didáctica)?
Durabilidad: ¿El recuerdo aguanta hasta el día del examen o se evapora en 48 horas?
Eficacia bajo presión: ¿Te permite recuperar el dato cuando los nervios aprietan ante el tribunal?
2. El "top tier": técnicas de alta utilidad
Estas son las reinas indiscutibles. Si no las usas, estás estudiando en modo difícil. La evidencia las respalda como las más robustas para memorizar temarios extensos.
Práctica de recuperación (Active Recall): Consiste en cerrar el libro e intentar recordar lo que acabas de leer. No es comprobar si te suena, es obligar a tus neuronas a "fabricar" la respuesta. Es el motor número uno de la memoria.
Práctica espaciada: No concentres el estudio de un tema en un solo día. Es mucho más eficaz estudiar el Tema 1 hoy, repasarlo en 3 días, luego en 10, y así sucesivamente.

3. Utilidad moderada: buenos complementos
No son la base del estudio, pero ayudan mucho a profundizar y conectar conceptos:
Intercalado (Interleaving): Alternar temas diferentes en una misma sesión (ej. 1 hora de legislación + 1 hora de didáctica). Ayuda a tu cerebro a no mezclar conceptos y a estar más alerta.
Interrogación elaborativa: No te conformes con el "qué", busca el "por qué". Si estudias un principio de la LOMLOE, pregúntate: "¿Por qué se ha incluido esto ahora y cómo beneficia al alumno?". Al darle sentido, el dato se vuelve mucho más difícil de olvidar.
Auto-explicación: Explicarte a ti mismo (o a un "alumno imaginario") el tema con tus propias palabras. Si puedes explicarlo de forma sencilla, es que lo has entendido.
4. La zona Roja: técnicas de baja utilidad
Aquí viene el golpe de realidad. Estas técnicas son las más populares porque son fáciles y dan una falsa sensación de seguridad, pero la ciencia demuestra que tienen un impacto mínimo en el aprendizaje real:
Releer: Leer el tema 5 veces no es estudiar. Es una actividad pasiva que genera "familiaridad", pero no memoria de largo plazo. Alternativa: Lee una vez y hazte un test o intenta explicarlo sin mirar.
Subrayar y resaltar: Llenar el tema de fosforito puede ayudar a organizar visualmente, pero no ayuda a memorizar. De hecho, a veces distrae al cerebro de la comprensión profunda. Alternativa: Usa el subrayado solo para identificar palabras clave que luego usarás en tus flashcards.
Resumir (copiando): Hacer resúmenes eternos que son casi iguales al tema original es una pérdida de tiempo mecánica. Alternativa: Haz mapas mentales o esquemas visuales que obliguen a tu cerebro a sintetizar y relacionar ideas.
Conclusión: optimiza tu esfuerzo
En Selvia, no queremos que seas el opositor que más horas pasa sentado, sino el que mejor aprovecha cada minuto. Los mitos sobre la memoria nos dicen que "cuanto más sufres, más aprendes", pero la realidad es que cuanto más activamente participas, más retienes.
¡A por esa plaza con ciencia y cabeza!

